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Si los mundos inorgánico y orgánico son y llega tranquilamente hasta el siglo XX, en el
imprescindibles a la Naturaleza, igual lo son las cual encontramos a un Jacob Bronowaki quien no
diferentes formas de Vida al mundo orgánico. La tiene ningún problema en afirmar que el Hombre
‘no se halla encadenado al ambiente’ y que, muy
Vida Una exige la total comprensión por parte de al contrario, en virtud de las peculiaridades de su
la especie racional para con las demás especies, condición excepcional, antes que aceptar el medio
lo que hace mucho más necesaria la alteridad simplemente lo cambia’ 998
entre los miembros de la especie humana. Ahí
tenemos no sólo el ejemplo de la comunión entre No saber ponerse el Hombre en ‘alteridad’
los elementos y sustancias químicas y los micro- con la biosfera del agua, la flora, la fauna, el suelo
organismos, sino la permanente interrelación de y la atmósfera, lo ha llevado a adolecer de los
los organismos con su medio; las interrelaciones mismos errores con respecto a su misma especie,
de asociación y sucesión entre las diferentes la humanidad. Ni siquiera tanta ignorancia
plantas; las complejas interrelaciones alimentarias de la ‘alteridad’ podría luego justificarse en los
entre los distintos reinos de la naturaleza y entre preceptos de aquellas éticas de la anti-alteridad,
las distintas especies; los necesarios momentos como las de Aristóteles, Agustín de Hipona y Tomás
o períodos de clímax (homeostasis) o equilibrio de Aquino, entre otros, para quienes el mundo
entre las especies y su entorno. Pero esta lección natural sólo existiría para beneficio exclusivo del
de ‘alteridad’ no la ha aprendido la especie Hombre, a quien Dios le concedería el dominio
supuestamente más racional de la naturaleza. sobre la Naturaleza sin importarle cuál pudiera
ser la manera de tratarla, como si la Naturaleza
‘Los problemas ambientales son, en cualquier caso, careciera de algún valor intrínseco; o como la
verdaderos problemas sociales. Comienzan a causa ética de Kant, para quien sólo es merecedor de
del Hombre y éstos acaban por ser sus víctimas. dignidad el Hombre, y sólo en la medida que
Suelen nacer de la ignorancia o de la apatía. Es el sea capaz de moralidad, siendo los demás seres
Hombre quien deteriora el medio ambiente, aunque vivos simples objetos que pueden ser usados y
un medio deteriorado es lo que más le perjudica. El
Hombre y la Naturaleza se necesitan mutuamente, expoliados indiscriminadamente por el Hombre,
puesto que violentando al uno dañamos al otro. ya que sólo los hombres, en tanto Personas, serían
Queda la esperanza de la asombrosa capacidad fines en sí mismo.
de adaptación del ser humano y la sorprendente El profesor Rubiel Ramírez R. (U. del Quindío),
resistencia de la naturaleza’ 997 nos recuerda cómo el Hombre, además de
ser problemático respecto de sí mismo, del
No basta ponerse en ‘alteridad’ sólo con mundo en que vive y de todo lo que existe en él,
nuestros semejantes, entrando en comunión con necesariamente está condenado a mantener en
la humanidad, para llegar a ser Persona. Cómo su horizonte a todos los seres vivos, ya que unos
llegar a ser Persona si nuestra concepción y y otros arraigamos en el fundamento elemental
actitud ante el mundo y la vida es la del inhumano de la vida, que es el de convivir con todas las
‘antropocentrismo’. Quién podría ser Persona si se formas de vida mediante la íntima relación de
limita a seguir el precepto bíblico (Génesis) de co-pertenencia; que todo problema ambiental
que Dios creó al Hombre a su imagen y semejanza deviene en un problema ético-moral, debido a
para que sometiera a la Tierra dominando sobre que las acciones, actitudes y concepciones del
los peces del mar, las aves del cielo, las bestias y Hombre que perjudiquen o dañen al mismo
todo ser viviente que se moviera sobre ella; si no Hombre, a los demás seres vivos y a su entorno,
se pone en alteridad con la humanidad, la biosfera implican un verdadero problema ético ambiental,
y el cosmos. de mayor complejidad que el ético-personal.
Por tanto, a partir de estos elementos podría el
‘Esta concepción antropocéntrica es la que está Maestro dotarse de una ‘Metafísica de la Alteridad’
implícita en el Iluminismo del siglo XVIII, y que a como punto de partida en su discurso filosófico, no
pesar del Evolucionismo se niega a desaparecer.
Antes bien, se afianza y se torna en Etnocentrismo, conformándose sólo con la explicación ontológica
y pudiendo situarse en el mundo más allá del ser,
997 GARCÍA B., Alba Lucía; artículo La Ecología y los problemas ambientales en Perspectiva Ecológica del Quindío, editorial E.U.C.,
Armenia, 2003, pág. 19
998 RAMÍREZ R. Rubiel. Hacia una Ética Ambiental, artículo en Perspectiva Ecológica del Quindío; editorial E.U.C., Armenia, 2003,
pág. 283
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