Page 110 - manuscritostomo VIII
P. 110
realidad no son verdades absolutas y la tolerancia Que retome las valiosas contribuciones de uno
para reconocer y aceptar las razones de los otros y otro, ya que práctica y conciencia social forman
(racional y razonable). un todo orgánico, superándose efectivamente
Afectividad, ya que ninguna actuación es toda concepción de tipo behaviorista de la
totalmente racional (Piaget,1985), ni totalmente conducta, como la concepción introspectiva de la
afectiva, sino que están presentes una y otra conciencia de sí.
dependiendo de la situación, predomina una más La figura de Sócrates nos resulta de las más
que la otra; la racionalidad y la afectividad son los emblemáticas en la prospección de un nuevo tipo
dos extremos de un continuo sin que ninguno de de maestro, tan paradójico que Platón define al
ellos sea ciento por ciento puro. ‘filósofo’ en referencia a un Sócrates pretendiendo
Sexualidad, que se halla de alguna manera sólo saber una cosa, que no sabe nada.
presente cuando se estipula la erótica que cada Es clásico ese método de interrogar a sus
quien mantiene con aquello que piensa y hace, discípulos, mas no en contestar a sus preguntas,
con el trabajo u ocupación que realiza; en la porque él mismo no tendría nada que enseñarles
medida en que pensarlo y hacerlo le produce un tocante al contenido teórico del saber, siendo que
placer que lo mantiene motivado, aún a pesar de con Sócrates el ‘filosofar’ consiste en cuestionarse
resultados poco exitosos. a sí mismo por tener el sentimiento de no ser lo
Ética, Política y Religiosidad, ya que toda que se debería ser.
construcción humana posee un referente Ético y La pregunta fundamental de Sócrates es
Político, a la vez que, cualquiera sea la concepción por excelencia ética, en cuanto apunta a cómo
que se tenga, es y despierta un profundo sentido alcanzar la vida buena, para lo cual se requeriría de
estético, y a veces religioso (Prigogine y Stengers, ser el philósophos que amara lo que es necesario
1990). saber para vivir bien, ya que de existir algo de
qué preocuparnos sería la propia vida. Sócrates
Enseñar Filosóficamente induce a sus interlocutores a examinarse y tomar
En la Educación, la más humana de las conciencia de sí mismos, siendo que después de
ciencias, no hay espectadores, como sí es común haber dialogado con él sólo quedarían dudas de
apreciarlos en sus congéneres los procesos sí mismo y sobre nuestro actuar, como también
de enseñanza y aprendizaje. Casi en todas las tomar conciencia de nuestras contradicciones
propuestas sobre procesos de ‘aprender’ se fundan internas y de las contradicciones de nuestro
en la pasividad de quien aprende, lo que es bien discurso.
ajeno a la comprensión de la realidad humana, Sólo si se llega a saber que no se sabe nada,
que requiere de una identificación plena con se tomaría conciencia de sí, ya que el verdadero
el otro, reconociéndose en el otro; por lo cual la problema no es saber esto o aquello, sino
Educación es en esencia un proceso de ‘aprender poder percatarse de cuál es el verdadero bien,
a aprender’. el verdadero valor. Sócrates se ha constituido
Si el Método de la Educación no puede reducirse en modelo del filósofo y maestro ideal, cuyas
a la ingerencia conductista de los factores externos enseñanzas perdurarían desde la Antigüedad,
en el aprendizaje como resultado de los impulsos de tal manera que todos los filósofos posteriores
fisiológicos que conectan el estímulo-respuesta, concederán a la ‘filosofía’ el alcance práctico de una
ni enfatizando sólo la dimensión interna psíquica preocupación por la vida buena, además de ser él,
de la conciencia de sí, tendría que pensarse en un en palabras de Jäeger, ‘el fenómeno pedagógico
Método que incluya todos los factores externos más formidable en la historia de Occidente’.
e internos, biológicos y sociales, individuales y En pleno período helenístico Plutarco diría que
sociales, que incluya la imprescindible función de en todo tiempo y en todo lugar, como en todo lo
la ‘conciencia social’. que nos sucede y en todo lo que hacemos, la vida
Que sin reducirse a los determinantes cotidiana nos da grandes motivos para filosofar,
externos tampoco caiga en la introspección por lo que deberíamos emular esa humildad en
subjetivista del ‘cogito, luego existo’ (Descartes), el quehacer filosófico de Sócrates, que no hacía
ni en las interpretaciones subjetivas de sí mismo filosofía discutiendo desde lo alto de las gradas de
y de su mundo, y que se predisponga en empatía un auditorio, ni profesando cursos sobre textos,
aceptándose en los otros así sea al precio de ni poniendo caprichos horarios para discutir y
empezar por rechazarse en sí. pasearse con sus paisanos, sino haciendo filosofía
1176 Ergo, Maestro Enzima

