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siente psicólogo: el mejor maestro puede ser el peor sacar al niño fuera de sí impidiendo su crecimiento
psicólogo’ 921 interior.
De esta manera, la concentración (interés) del
Entre las operaciones del ‘conocimiento’ y alumno sólo la consigue el maestro que reconoce
de la ‘acción’, según W. James, es primordial la en el educando sus potencias susceptibles de
Acción, puesto que sea lo que fuere el Hombre desarrollo, fungiendo por tanto de tener una base
debe considerársele ante todo como un ‘Ser- sólida para la obra de la Educación.
Práctico’, cuya Mente tendría que adaptarse a las La propuesta pedagógica de Dewey se funda
condiciones impuestas por la Vida de este mundo, en su crítica a los programas estructurados
y le correspondería a la escuela funcionar en o clasificados lógicamente en asignaturas,
concordancia. Por tanto, a la Pedagogía verbalista desconociendo la experiencia directa y personal
tan propicia a los aprendizajes memorísticos se le del niño e ignorando que las asignaturas son
antepondría otra Pedagogía fundada en la Acción un producto de los objetos de la experiencia;
del ‘trabajo manual’, la que además de garantizarle es decir, el programa escolar nada tendría que
a la sociedad trabajadores más diestros serviría ver con aquellas elucubraciones que clasifican
sobre todo en la formación de espíritus bien lógicamente determinados contenidos
hechos, por lo que resulta de suma importancia (asignaturas), subdividiéndolos en partes más o
que cuanto antes el niño se ponga en contacto menos iguales y secuenciándolas para brindársela
con el mundo físico. al alumno sin ningún derecho de apelación.
El ‘fin’ (finalidad) de su propuesta pedagógica Contra estos espíritus ‘logicistas’ Dewey
se sintetizaría en ‘una Educación encaminada a reclama un programa escolar que propenda por
la Conducta, a través de los Hábitos. Con base en el crecimiento físico y mental del niño, que no
su definición del Hombre como un ‘ser práctico’, propenda por el acopio de conocimientos sino
W. James considera que el ‘Hábito’ (instintual) por el desarrollo de sus capacidades, teniendo
es una segunda naturaleza, motivo por el cual por guía al mismo niño con su libertad e iniciativa
toda enseñanza tendría que ponerse a tono con propia.
nuestra esencia humana haciendo automáticos Según Dewey, como toda ‘enseñanza’ es una
todos nuestros hábitos útiles, encaminándose así reconstrucción continua que necesita partir de
a nuestra ‘conducta’; puesto que a mayor número la experiencia movediza del niño, sin prescindir
de operaciones relegadas al automatismo, nunca de esta experiencia infantil, cuando se
quedarían disponibles mayores energías mentales pretende desarrollar el contenido programático
para dedicarlas a los procesos que requieren de de los conocimientos adquiridos del maestro,
mayor intensidad cognitiva. y sólo del maestro, desconociendo la propia
Incluso en este caso tanto la ‘asociación de experiencia del alumno, termina incurriéndose en
ideas’ como la ‘apercepción’ se deben a la misma la falta de conexión orgánica entre lo enseñado y
ley del Hábito, sólo que aplicada a la Mente. lo que efectivamente ha experimentado el niño.
Con respecto al ‘Interés’, John Dewey desarrolla Al reducir el conocimiento adquirido a un
una teoría que parte, contrario a Herbart que simbolismo formal, sin ninguna aplicación con
lo hace desde cierta psicología del maestro de una experiencia personal, sería un jeroglífico.
escuela, desde la psicología del mismo niño, Al adaptar forzosamente un conocimiento
buscando que el maestro llegue a reconocer propio de adultos a la supuesta crasa ignorancia
que el verdadero principio del ‘interés’ está en del niño, se desperdiciaría entonces la gran
la correspondencia del hecho o acción con el oportunidad de que el niño entre a relacionar sus
apetito del Yo, siendo este un ‘interés biológico’ propias experiencias (adquisiciones anteriores) y
armonizado con las tendencias más profundas conformar en un todo los nuevos hechos que se
del ser; en cambio, el maestro debería estar alerta le presenten.
ante los cantos de sirena del ‘interés artificial’
que suscitado por medios exteriores absorbe Pedagogías Humanizadoras
momentáneamente la ‘atención’ del niño, pero sin El humanismo capitalista del positivismo
educarlo propiamente puesto que sólo consigue pedagógico no podría proseguir de manera
921 JAMES, William. Talks to Teachers; citado en ‘Rumbos de la Pedagogía Contemporánea’ de Antoine Gilbert Rochefort, editorial
centro, Bogotá, 1938, pág. 47
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