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ella. O que por creernos el Reino superior lo         las implicaciones de concebir la existencia objetiva
            reduzcamos a un ser  que todo él es una animalidad    de la naturaleza, causante de nuestra experiencia,
            primaria, sin un tris de afectos, sentimientos e      recordándonos que esto de la condición natural
            intelectualidad.                                      del hombre es un asunto demasiado serio,
                No,  es  un  ser  conformado  por  los  sistemas   que no se puede despachar etiquetándolo
            de su arquitectura orgánica (ser biológico), sus      exclusivamente bajo su condición psicológica.
            funciones orgánicas (fisiológico) y su despliegue        En este pequeño rincón del universo, el
            conciencial (ser conceptual) en un medio natural      Hombre, producto de la naturaleza o materia,
            y social (cultura), al que los nexos de la conciencia   es el animal en el que la naturaleza adquiere
            con la materia también le son comunes, puesto         conciencia de sí misma; que ciertamente lo pudo
            que  es  realidad  orgánica,  realidad  intelectual  y   haber producido cientos de veces antes y lo puede
            realidad social, integrado unitariamente como ser     producir cientos de veces más; que el hombre
            orgánico y ser psíquico.                              puede surgir en cualquier otra parte por la misma
                Un ser fusionado en lo biológico, lo psicológico   necesidad por la que surgió aquí; y, porque sea lo
            y lo social.  Un ser que tal cual la Célula intercambia   que sea la materia, el hecho es que ésta puede,
            con su entorno regalos de adaptación, asimilación,    bajo ciertas condiciones, producir la vida y seres
            acomodación, inhibición, relación, información,       pensantes.
            respuesta, comunicación, transformación, cambio,         Así ha sido, es y será, pero faltaría glosarle a
            re-creación y vida. Un ser que, en últimas, no sería   Engels que igual de pernicioso al psicologismo lo
            capaz de no tener una actitud racional, razonable,    es el objetivismo, que el Hombre no es una gestalt-
            transformadora y comunicacional.                      estructura acabada y completa, sino una gestalt
                La unidad y la armonía del hombre con la          social en construcción, ya que él siempre estará
            naturaleza no es un problema teórico a resolver,      aspirando al acabamiento, a la perfectibilidad de
            sino  una finalidad  práctica que  lo  ha llevado  a   su condición natural.
            avanzar en su transformación. Sacar al hombre
            de la naturaleza,  oponiéndolo contra ésta,  sería       ‘El proceso social es el proceso dialéctico por
            desconocer cómo el hombre es un resultado                excelencia. Ningún otro fenómeno refleja de una
            natural del mundo material y que, por tanto,             manera más viva y completa el carácter conflictivo
            pertenece verdaderamente a este mundo.                   de los cambios históricos y la contradictoriedad
                Ni Polifemo opuesto a la Naturaleza, ni              inherente a sus formas. La particularidad de las
                                                                     formaciones sociales - grupos, asociaciones,
            determinado exclusivamente por ésta, sino en             estamentos,  clases económicas, capas  instruidas -
            permanente diálogo y comunicación armoniosa              estriba en su unidad individualmente diferenciada y
            (horizontal) con ella, puesto que toda la Naturaleza     colectivamente integrada. Lo típico de la dialéctica
            misma estaría plasmada en el Todo de Polifemo.           de las estructuras sociales es precisamente que el
                Polifemo es  ‘cuerpo y mundo’ que refleja            sujeto no deviene lo que es sino a través de ella; la
            fielmente  in  situ  un  ‘mundo  del  la  vida’  que     personificación de la libertad individual de un ser
                                                                                                                 766
            se corresponde con aquel sistema de un                   social y de la vinculación colectiva de un individuo’
            conglomerado transcelular con propósitos; que            A medida que se vayan relacionando nuevas
            afronta las cuestiones de su vida equipado de         características, serían menos los individuos que
            su racional irracionalidad, ya que nos enseña su      entrarían en el concepto de ‘Éllyolon’, puesto que
            evidencia de cómo su adaptación al medio, su          por dicha condición necesita empezar a perder
            capacidad de asimilar  y equilibrar, su  libertad     ‘extensión’ y a ganar ‘intensión’.
            y su felicidad no estarían determinadas por
            una  supuesta  razón  de  peor  familia,  ni  serían   El Constructo ‘Éllyolon’ a la vista
            meramente racionales; que se muestra como un              Poco queda por discutir si de todos los seres
            Hombre libre de los ídolos de la tribu, funcionando   vivos el Hombre es, a su nacimiento, el más
            integralmente en su condición de soma, sentidos,      vulnerable e incapaz, como tampoco si se le debe
            inteligencia, pensamiento, razón, sentimiento,        al medio ambiente y al contexto social buena parte
            emoción, afecto, voluntad, decisión, re-creación y    de su edificación, pero aún persisten preguntas
                                                                  más simples sobre si ¿somos  cuerpo?, ¿somos
            cultura.
                En ‘Dialéctica de la Naturaleza’ (Engels 1820-    espíritu? ¿somos cuerpo y espíritu? ¿somos cuerpo
                                                                  y mente?, ¿somos cuerpo y mundo?
            1895), encontramos una idea fundamental sobre


            766  HAUSER, Arnold. Dialéctica de lo estético; Labor, Barcelona, 1983, pág. 429

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