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(alumnos), pasando por encima de los derechos prestigio y resignadamente poder ostentar con
y garantías de unos y otros, con el propósito de dignidad su profesión; así su cotidiana tragedia
poder profundizar el proceso privatizador de la sea la de compartir con sus alumnos la angustia
educación. de no saber en qué momento la única opción
Así, lo que nunca dejará de ser un derecho de vida sea la deserción. A pesar de que su
fundamental inalienable pretenden convertirlo estatus no es el de sus merecimientos, se aferra
en una mercancía, ni siquiera a un servicio, a su condición aprovechando cualquier pretexto
reduciéndolo todo al lucrativo negocio mercantil para no claudicar y poder seguir ofreciéndose
de varios cientos de millones de consumidores, como ‘cuerpo y mundo’ de ilimitada vocación,
de los cuales quienes paguen bien recibirán un alta condición intelectual y profunda formación
servicio bien, y quienes no simplemente que se simbólica y cultural.
resignen a recibir de acuerdo con su paga. En un contexto manipulado por tecnócratas
Según la Unesco, el maestro también sería un al servicio de las grandes élites poderosas del
bien económico, es decir, escaso; que para suplir mundo que nos han infiltrado (insuflado) la
la cobertura mundial de educación se necesitan enfermedad de la pobreza (subdesarrollo),
quince millones de maestros, pero que la escasez desconocida por nuestras culturas
de maestros viene del deterioro de su estatus precolombinas, predeterminando unos síntomas
y condición social, de sus bajos salarios y de sus macroeconómicos que desde antes ya el F.M.I.
pocas garantías. sabe qué recetas sacar del sombrero, querer ser
Mientras que en los países desarrollados las Maestro es brindarle humanidad y patriotismo a
estadísticas ofrecen el índice de quince alumnos una sociedad esquizofrénica que no quiere o no
por maestro, en nuestros países dicho promedio puede ver cómo los niños tienen que desertar de
está en los rangos de cincuenta, setenta y hasta la escuela para poder contribuir en algo al ingreso
cien alumnos por maestro. Mientras que la familiar, mientras espera del Maestro todo su ‘bien
jornada y salario promedio de un maestro de ser’ retribuyéndole sólo con sueldos degradantes
los países desarrollados es de veinticuatro horas y miserables.
semanales y tres mil quinientos dólares mes, Así, querer ser Maestro sigue siendo tan
respectivamente, en un país como Colombia el sospechoso como en el virreinato. Según lo
maestro que se gradúa después de cinco años de testimonia Alberto Martínez Boom en ‘Crónica
una carrera universitaria tiene que engancharse del desarraigo’, ya en 1774 el Fiscal de la Real
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cumpliendo una jornada de cuarenta y ocho horas Audiencia Francisco Antonio Moreno y Escandón
semana, contrato fijo a diez meses y un salario de denunciaba como peligrosa, clamando por su
trecientos dólares mes. control, la presencia de ciertos mercaderes de
El escenario de su quehacer se moldea según la enseñanza que se tomaban la atribución de
ciertas reglas de juego establecidas por un abrir en su casa o en una tienda una escuela para
Estado indolente ante el futuro de sus nacionales, enseñarle a los muchachos a leer, escribir y contar,
obsecuente ante modelos foráneos y agente de sólo para poder sacar alguna gratificación con
remedos de política educacional; negligente ante qué alimentarse.
el drama de unos alumnos que nadie se imagina La historia ha registrado cómo el Cura de
cómo es que logran aparecerse cada día en el aula Ubaté, Fray Antonio Miranda, clamaba porque
de clases; y que, en la más clara esquizofrenia, ‘ningún color, pretexto ni motivo se permita que
mientras arenga a los catorce vientos que el alguno ande por las estancias, o en el pueblo,
maestro es la gran reserva moral de la patria y la pretextando enseñar o escribir a niños para
encarnación de absolutamente todas las virtudes, solapar su vagabundería y tener que comer
lo condena a un desarraigo donde nadie sabe con título de maestro. Y el Juzgado de justicia
cómo hace para subsistir decorosamente con mayor de Sogamoso y Duitama le ordenaba a
una remuneración que, las más de las veces, es los respectivos alcaldes que si estos sujetos que
inferior a la del policía, el guardián de una cárcel o recurrían al oficio de enseñar para asegurar su
el soldado profesional. subsistencia, ‘una vez advertidos, experimentan
Su vocación y condición intelectual son el reincidencia, les arrestará a prisión y les exigirá
aliciente para encubrirse tras el desgastado la multa de diez pesos por convenir así el bien
903 MARTÍNEZ BOOM, Alberto. Crónica del desarraigo; editorial Magisterio, Bogotá, 1989; citando al Archivo Histórico Nacional
de Bogotá, Fondo Colegios, Tomo III Fol. 821v
1026 El “Mundo Social” del Antropogogo

