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viviendo, sino el combustible suficiente para tal como en la prehistoricidad que vivíamos y
reaprovisionar y mantener en movimiento todos convivíamos irracionalmente tal cual las bestias.
los otros sistemas de energía. Que no es tan cierto el idilio Rousseau-eano de
No por su animalidad el ‘Ello’ sería simple un hombre que nace libre y bueno por naturaleza,
impulso o capricho pasional descontrolado e ya que si fuera por nuestro potencial biológico lo
incontrolable, ya que también le pertenecen más natural sería la tendencia a no poder aceptar
las características de los ‘organizados (as) amistades, siendo así que la Educación nos forma
que compensan los mandatos de la entropía en la posibilidad de ver siempre en el prójimo
(hacia el desorden) con sus manifestaciones la posibilidad de un amigo; que es de nuestra
neguentrópicas (hacia el equilibrio) y, sabiendo naturaleza el ser delincuentes, usted y yo, de nacer
que no están soberanamente solos en el mundo, malos y con algo de suerte hacernos buenos.
necesitan adaptarse y acomodarse a los otros Que tener pruebas contundentes de que
sistemas que le contemporizan, garantizando al observar las conductas humanas entre sí, y
momentos de homeostasis al desplegar su también al compararlas con la de los animales,
‘empatía’ poniéndose en los zapatos del otro, así lo más natural son las actitudes defensivas en
este nos simpatice o no. sus encuentros, como cuando se saludan dos
En palabras de otro maestro Eugenio María, el personas que los hacen con el hermetismo de
argentino Eugenio Maria Tait se explica cómo el una desconfianza ocultada tras la hipócrita
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‘Ello’ (ID) es la más antigua de nuestras provincias cortesía, como otro de los instintos naturales de
mentales, compuesta por todo ese material de supervivencia.
información hereditaria con el que aparecemos Que si a golpe de práctica el Hombre pudo
dotados en el momento de nacer, y que por encima adquirir esa facultad de usar lógicamente su
de cualquier otro influjo viene determinado por capacidad cerebral o de razonar, no pudo evitar no
nuestra propia constitución biológica; el ‘Ello’ caer en ese fetichismo de la razón lógica (formal)
es la primera expresión mental de los instintos que haría confundir cualquier razonamiento
originarios de nuestra organización somática. lógico con la misma verdad, por lo que una de
A quienes confunden el ‘Ello’ con el ‘líbido’ les las urgencias es poner a la razón lógica-formal en
dice E. Tait que éste es una parte de la estructura su justo lugar y justa medida, recurriendo a los
de aquél, la parte que busca la constitución física fundamentos de aquella lógica dialéctica que no
de las personas gratificándose a través de la crea verdades a través de los formalismos lógicos,
consumación de sus apetitos sexuales, pero dicha sino que orienta el conocimiento sobre las cosas
‘líbido’ nada tiene que ver con la fisiología de algún y acerca de las cosas partiendo de la arquitectura
órgano genital sino con esa energía que corre instintual, sintiente, percipiente, racional,
libre y flexible por nuestro cuerpo haciéndonos emocional e irracional del Hombre.
reaccionar espontánea o químicamente ante Entre todos los psicoanálisis que puedan
las circunstancias y la presencia del otro, que explicar el comportamiento, la conducta, los
es lo que mantiene ‘vivo’ al ser humano y a las intereses y el aprendizaje del Hombre, no hay que
organizaciones. olvidar que por más racional, lógico e inteligente
Esta condición del ‘Ello’ hace reflexionar a que sea éste, nunca dejará de estar impulsado
Eugenio M. Tait sobre aquella descripción Hobbes- también por su instinto animal de ‘manutención
eana de dos hombres que siempre terminarán de la especie’.
enemistándose si llegan a desear la misma cosa y En nuestras palabras, el ‘Yo’ (Ego) sería como la
en modo alguno pueden disfrutarla uno y otro, ya ‘intención en la acción’ funcionando en contrapeso
que sería de la misma naturaleza humana el estar y canalizando la energía del ‘Ello’(objeto
predispuesto a contrariarse con el prójimo por obyectado y sujeto objetivado), haciendo que
motivos de disputa (competencia), desconfianza éste no se quede por ahí solo en su libre arbitrio
y/o gloria; que bastaría con mirar a nuestro derrochándose y autodestruyéndose al ritmo de
alrededor el comportamiento de todos los micro- las exigencias de la vida; el ‘Yo’ tiene la función
organismos y constatar que desgraciadamente homeostática de hacer que el ‘Ello’ ponga los pies
todo ecosistema (sociedad) se vale de agresiones, sobre la Tierra, no dejándole así perder el sentido
951 TAIT, Eugenio María. Epistemología y Lógica; http://www.geocities.com/eugeniomtait E-mail: eugeniotait@hotmail.com
Para ser Antropogogo 1083

