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Argumento contra la persona, ‘ad hominem’ El tu quoque (tú también) se presenta cuando
Se presenta en el ataque falaz que no va alguien argumenta que una acción es aceptable
dirigido contra la conclusión que uno desea porque su contradictor también lo ha hecho,
negar, ni contra la idea que uno necesita refutar, como cuando Colombia argumenta que su
sino recurriendo a la calidad de la persona que decisión de la aspersión aérea de glifosato en la
la afirma o la defiende; por ejemplo, argumentar frontera con Ecuador se justifica en que Ecuador
que las ideas progresistas de alguien no pueden también usa el glifosato, pretendiendo ignorar
ser verdaderas porque proviene de una familia de que Ecuador no lo hace para deforestar la fauna,
reaccionarios. la flora y el ecosistema del Amazonas.
Se puede presentar el argumento ad
hominem abusivo, el argumento ad hominem Apelación a la gente, ‘ad populum’
circunstancial y el argumento ad hominem tu Sostener que un argumento, una idea o
quoque (argumento del ‘tú también’). conclusión es verdadera simplemente porque la
El abusivo es muy común en las disputas mayoría de la gente así lo cree, o así lo está diciendo,
donde alguien menosprecia la condición o aún en el caso de que así se lo estén haciendo
integridad de persona de su contrincante, sin creer o decir. Tal es el caso de las ‘televentas’
referirse a la verdad o falsedad de lo alegado o donde se pasan infinidad de testimonios sobre las
concluido por éste, siendo que uno podría incurrir bondades del producto que supuestamente han
en falacia si apela a la credibilidad del testigo para consumido, siendo esto una falacia (argumento
socavar su testimonio, por ejemplo. Si alguien que falaz).
se ha rehusado a aceptar una afirmación justifica
dicho rechazo en una crítica a cierta condición ‘Los discursos de Adolfo Hitler, que llevaron a
moral de la persona que hizo la afirmación, estaría su audiencia alemana a un estado de éxtasis
incurriendo en falacia, ya que la verdad de una patriótico, se pueden tomar como un ejemplo
clásico de argumento ad populum. El amor al país
aserción no depende de las virtudes de la persona es una emoción honorable, el uso de ese amor
que la afirma. para manipular a la audiencia es intelectualmente
El circunstancial se funda en la irrelevancia censurable. De ahí el refrán de que -el patriotismo es
existente entre la verdad de una conclusión el último recurso de los bribones-’
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defendida por alguien y las circunstancias del
defensor, es decir, se incurre en falacia cuando Accidente y Accidente inverso (generalización
acorralamos a un oponente en tener que apresurada)
aceptar o rechazar una conclusión simplemente Se incurre en estas dos falacias cuando caemos
aprovechándole sus circunstancias, como si en el uso descuidado o deliberadamente engañoso
fuesen razón suficiente, de no tener que ir en de generalizaciones, como cuando se toma por
contra de su patria, su religión, su familia, su necesario lo que sólo es accidental, siendo que
partido, etc. Puede verse cómo el argumento ad enunciados generales pueden ser verosímiles
hominem circunstancial es un caso particular del pero alterarse en su verosimilitud al aplicarlos
argumento ad hominem abusivo, ya que mientras rígidamente a ciertos casos particulares.
en éste se acusa particularmente al adversario de Son de ‘accidente’ cuando los enunciados
incurrir en una inconsistencia entre lo que cree generales así sean del todo verdaderos, muchas
y lo que hace, en aquel se le acusa de estar tan veces no pueden aplicarse de manera rígida a
influido por sus prejuicios que sus razones sólo se casos particulares, o cuando aplicamos una regla
deben al prurito de defender un interés personal. general a un caso particular que por las mismas
‘Un ejemplo clásico del argumento ad circunstancias accidentales hacen inaplicable
hominem circunstancial aparece en el diálogo de la regla; por ejemplo, sabiendo que quien gasta
Platón llamado Critón, en el cual las leyes míticas más de lo que le ingresa necesita un ingreso
de Atenas –el Estado personificado- hablan a extraordinario, concluir que alguien está robando
Sócrates, tratando de probarle que era incorrecto porque está pagando sus deudas.
huir de la sentencia de muerte que le había Son de accidente inverso (generalización
impuesto la corte ateniense’ apresurada) cuando aplicamos un principio
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577 Ibíd., pág. 134 (citando a: Platón, Critón, núm. 52, traducción de Jowett, The Macmillan Company, Nueva York, 1982, Vol. I,
pág. 436)
578 Ibíd., pág. 139
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