Page 39 - manuscritostomo I
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infinito sino del indefinido ápeiron ¿material?, o   lo que se darían a la tarea de sembrarlo a partir
          de que Heráclito no viese la necesidad de buscarlo   de esas semillas que serían ciertas edificaciones
          pensando en que las cosas no se delimitan con        en forma de pirámide, ya que el mito les decía
          respecto a un principio indefinido, sino que unas    que si ésta acogía en sus entrañas a un dios
          cosas proceden y se delimitan respecto de otras.     fallecido la pirámide como cualquier cuerpo vivo
             No obstante las reflexiones haber discurrido      iría creciendo en el tiempo hasta tornarse en otro
          sobre las fundamentales características de la        ser tan majestuoso y sagrado como aquel Monte
          ‘esencia’, la  ‘permanencia’ y la  ‘unidad’ del Ser   productor de agua y vida.
          con  respecto a  la  transitoriedad  de  las  cosas     Pero sería otro tipo de leyendas menos
          y    los  procesos  del  Universo,  con  explicaciones   inconsistentes las que se enraizarían entre
          más racionales que míticas, parece que con la        pueblos y naciones, como la leyenda que seis
          misma atención también se  escucharían  otras        siglos después del Concilio pasaría a ser el más
          de corte bien especulativo, como la intervención     esclarecedor de los testimonios sobre el problema
          de aquel delegatario que  hiciera  referencia  de    del único ser supremo, cuando de nuevo el
          la civilización ‘Atlante’, o la de quien se atrevería   motivo de congregación lo sería la teofanía del
          a relacionar la construcción de  las  pirámides      nacimiento de otro maestro. Entre  leyenda e
          con la necesidad generada por cierta ancestral       historia, si tal acontecimiento hizo salir a sabios
          nostalgia de tener que replicar en el paisaje del    de sus  santuarios  para  dirigirse  hacia  poniente
          bajo Nilo algo así como otro Monte Kilimanjaro,      y congregarse alrededor del maestro, aún hoy
          como si el mismo hábitat hubiese dejado impreso      suscita igual profesión de fe.
          a manera de epigénesis en los surcos del cerebro        No nos distraigamos. Estamos en la región y
          de los descendientes de las sabanas  de  África      en el tiempo de grandes maestros, donde hace
          las naturales formas geográficas del majestuoso      veintiséis siglos brotaran los primeros gérmenes
          Monte.                                               de la gran  cultura Jonia (presocrática), tan
             Y un aire de expectante silencio se respiraría una   determinante para que un par de siglos después
          vez se dirigieron al delegatario sofista que hablaba   la naciente Filosofía pudiera florecer en la magna
          sobre las maravillas de las pirámides egipcias para   Grecia.
          contarle que varios miles de años atrás ya otra         En el Concilio todo hubo de transcurrir con un
          gran civilización floreciente a lo largo de cierta   sentimiento de menosprecio por las vanidades
          península mediterránea se había preocupado por       del mundo; nadie  iba  tras  los  honores,  venias
          el problema del único ser supremo; pero que él       o loas, ni tras la aprobación de los demás, ni
          no estaría en condiciones de aportarles más datos    desconocía que eran más las cosas que ignoraba
          porque  aún  estaba  descifrando  e  interpretando   que las  que  supuestamente  sabía,  ni  posaba
          ciertas tablillas testimoniales que hablaban de      de  sabio,  sobrestimando  sus  propias  fuerzas
          una cultura micénica y minoica, las mismas que       o pretendiendo arrogarse la condición de tener
          habían colapsado bajo el cataclismo, dejando         que estar dando indiscriminadamente consejos.
          sólo un rastro’minoico’en la isla de Creta y otro’   En todos se transpiraba demasiada prudencia y
          micénico’ en el sur oriente de la Grecia continental,   humildad; no ignoraban que su conocimiento
          como   si Creta hubiese sido una especie de bota     venía  cabalgando  cientos  de  años  atrás    sobre
          de la península griega, ya que para dicho narrador   los hombros de  gigantes  de  la  sabiduría.  Por
          la gesta de Dédalo e Ícaro escapando del laberinto   su renuencia a mostrarse o llamar la atención,
          construido por ellos mismos era un mito que venía    como por su aversión a ser manoseados por el
          desde la tradición Atlante.                          establecimiento,  no  hubo  testimonios  sobre  la
             Pero esto no igualaría la perplejidad producida   presencia de alguno de los Maestros; pero muchos
          por quien tuvo esa descabellada ocurrencia de        tuvieron la impresión de que entre la multitud
          afirmar que debido a cierta  nostalgia  anidada      que participaba de la congregación, en la mayor
          en el imaginario de generación tras generación,      de las discreciones alguno de los Maestros pudo
          los descendientes del  primigenio  colectivo  de     estar de cuerpo presente.
          la comunidad humana que varios cientos de               Sobre la gran asamblea ecuménica de naciones,
          miles años atrás tuvieron que emigrar desde el       ya sabemos que ha sido una artificiosa licencia
          piedemonte  del Kilimanjaro  hacia  los  desiertos   imaginaria o simple pretexto para esclarecer y
          del Norte necesitaron airear su nuevo paisaje con    dejar testimonio de que aquello de ‘occidente’ no
          algo que les rememorase su ancestral Monte. Por      deja de ser un artificio, puesto que varios siglos

          El Gran Concilio                                                                                   41
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