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un trastazo a todo. Bueno, no a todo, porque en a embarcarse con él, que no tenían nada que
nuestra ausencia Gaia sabrá enmendar la plana y perder.
seguir su marcha inexorable. Son tres épicas que reducidas a una sola bajo
Nos embarcamos en modo de Lección, que la misma bóveda sideral nos pondría de testigos
de resultar novedosa, interesante y útil sería excepcionales, cual si fuese hacerlo en el más
suficiente gratificación al esfuerzo, aunque no cretense (sincrético) e hirsuto de los laberintos
vemos el momento de quitarnos de encima construido a varias manos y voces, ante la aventura
tamaña responsabilidad sin saber cómo pudo de interrogarnos, engulléndonos con preguntas y
atraparnos, la que ya nos aplasta. dudas del querer, poder, hacer y saber.
No estábamos entre los reclutados, pero ¡un, Todas las novedades del primer viaje con las
dos, tres! de súbito ya vamos en alta mar, raudos cuatro naos a la deriva hacia oeste y en plena
cual juguete de dioses y demonios sin carta de temporada de huracanes, alertas al mínimo
navegación a mano al capricho de un caótico avistamiento y sin tener certezas de nada porque
itinerario, eso sí atados al mástil por si los cantos de sólo el Almirante sabe del por venir, igual que aún
sirenas. Allende no se otea el horizonte orientador, hoy él nos confunde con su críptica autobiografía,
pero se espera que en la misma marcha algo de son registradas en varias bitácoras sin saberse
señales y nos reoriente en la continuación de la cuál de ellas se correspondería con la tozudez de
misma. los hechos.
La lectura es en desafío a mares y vientos por No hubo las nostálgicas despedidas, ni los
entre los escollos de bajíos, acantilados y arrecifes, conmovedores adioses, pero apenas hemos
parando en la pesquisa o pasando de largo según zarpado y ya contamos con motín a bordo, el
sean los abstrusos contenidos que requieren abrir de ese Pepito Grillo o voz entraña de nuestra
trocha tras de la esencia, vivencia y existencia conciencia que todos llevamos por dentro, con su
del Hombre y de la esencial e impermanente alerta de riesgos y llamados a desistir.
dimensión vivencial, existencial, conciencial y Nadie ha flaqueado en su determinación,
reflexiva, siempre en armonía con los ritmos de la incluso ni los vacilantes que ya miran hacia
Naturaleza. atrás, y tal vez la incertidumbre sea no saber
Ese despliegue a través del entorno biótico, que el Almirante sí lleva la certeza de sus cartas
social, cultural e histórico del Hombre se realiza guardadas que en cualquier momento harán
pleno en su posibilidad de transformar y lanzar a Rodrigo Triana dos cañonazos gritando
transformarse sólo en la medida que logre revertir ¡tierra!
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la tendencia de su degradación. En la bitácora La incertidumbre por el punto de llegada
todavía no se registra hacia cuál puerto de llegada aconsejaría tantear otros destinos y virar en
nos dirigimos, dándonos a entender que todos el rumbo, pero no resulta ser razón suficiente
serán de paso, pero se intuye que el viaje habrá de de claudicar, ya que dispuestos a dar lo mejor
tener enrevesadas rutas de origen y destino. y resueltos a no ser determinados por ningún
Al momento de merodear por uno de los Norte en la búsqueda atalayamos e intuimos que
primeros puertos de llegada que son de la vamos a tener que deambular y avanzar por entre
interioridad y la conciencia, esperamos llegar turbulencias, encrucijadas y a contra corriente.
equipados de coordenadas del afuera que son de Dueños de nuestros temores derivamos
la objetividad exterior cósmica, ya que nuestra al vaivén del Norte de la ‘rosa de los vientos’,
interioridad y conciencia obedecen a los ritmos cabalgando sobre el intelecto, interés, deseo,
de los vientos, ríos, montañas, mares, biosfera, conocimientos, intuición y voluntad, tanto
planetas, estrellas, galaxias, cúmulos, agujeros y de grandes pensadores y de nuestros sabios
cosmos. Entre las enmarañadas encrucijadas de ancestrales que con su ejemplo nos enseñas que
las infinitas preguntas sin última respuesta, se la última palabra se encuentra en la sabiduría de
resaltan aquellas originarias de para qué vivir y si la Naturaleza.
vale la pena vivir. Si nos atrevimos a embarcarnos con tanta
Sin Oráculo a consultar, de referentes la incertidumbre no sería por el prurito de ir sin ton ni
audacia del astuto Ulises en el Egeo, la entereza son, sino que por asombro, curiosidad y atosigados
de Jasón al mando de Argos por el Pounto Euxino de preguntas hemos decidido ir escorados tras la
tras el vellocino de oro y la determinación de los torrentera de las raudas corrientes, dispuestos
desahuciados que en las calles de los Puertos de a pagar el precio que fuere con tal de revelar el
Palos y Moguer oían que un Almirante les invitaba verdadero estado y alcance de nuestra ignorancia.
2 Otro nombre de Rodrigo Triana es Juan Rodríguez Bermejo.
8 “abramos comillas…

